This is default featured slide 1 title

Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.

This is default featured slide 2 title

Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.

This is default featured slide 3 title

Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.

This is default featured slide 4 title

Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.

This is default featured slide 5 title

Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.

jueves, 23 de mayo de 2013

LINKS PAGINAS WEB Y LINKS DE LIBRO

Links Paginas Webs:




·         http://neisseriapatogeno.blogspot.com.es/2006/06/epidemiologa-la-gonorrea-enfermedad_17.html

Links de libro

mi茅rcoles, 22 de mayo de 2013

SIFILIS Y GONORRES; PARTE DE SU HISTORIA


Revista Cubana de Medicina General Integral
versi贸n On-line ISSN 1561-3038

Rev Cubana Med Gen Integr v.11 n.4 Ciudad de La Habana jul.-ago. 1995

 P谩gina Cultural
S铆filis y gonorrea; parte de su historia
Miguel A. Lugones Botell,1 Isabel Molinet Duarte,2 Tania Yamil茅 Quintana River贸n3 y Mario V谩zquez S谩nchez4
1.    Especialista de I Grado en Ginecolog铆a y Obstetricia. Policl铆nico Docente "Jorge Ruiz Ram铆rez", Playa. Ciudad de La Habana.
2.    Especialista de I Grado en Dermatolog铆a. Asesora T茅cnico Docente de la Vicerrector铆a de Posgrado. Instituto Superior de Ciencias M茅dicas-Habana. Ciudad de La Habana.
3.    Especialista de I Grado en Medicina General Integral. Policl铆nico Docente "Jorge Ruiz Ram铆rez". Playa. Ciudad de La Habana.
4.    Especialista de II Grado en Ginecolog铆a y Obstetricia. Asistente. Facultad de Medicina Finlay-Albarr谩n. Marianao. Ciudad de La Habana.

Desde la referencia utilizada por muchas generaciones de estudiantes de medicina como recordatorio memor铆stico y que se refiere a la familia sifil铆tica y su naturaleza sorprendentemente destructora y que dice: "Hubo una vez en Torbay, un hombre que pens贸 que la s铆filis se hab铆a ido. /Ahora tiene tabes, / y ni帽os con tibias en sable, / y cree que 茅l es la reina de mayo;" puede decirse que tanto la s铆filis como la gonorrea han tenido una fascinaci贸n arrolladora en su historia a lo largo de mucho tiempo. La palabra s铆filis deriva del lat铆n de un poema titulado "Syphilis sive morbus gallicus", escrito en el siglo XVI por un m茅dico llamado Fracastorrus. En este poema, S铆filis era el nombre de un h茅roe pastor que result贸 castigado porque levant贸 altares prohibidos en la monta帽a.
Una epidemia de s铆filis arras贸 Europa durante los siglos xv y xvi, lo que dio como resultado miles de muertos, pues no hab铆a ninguna terap茅utica eficaz: s贸lo se dispon铆a de las plegarias. El miedo a la enfermedad condujo a la incorporaci贸n de uno de los 14 Santos de Urgencia de la Iglesia: San Dionisio fue el Patrono de los sifil铆ticos. En Munich, existe en la biblioteca del estado B谩varo, una breve plegaria de intercesi贸n a este santo. En cada una de las esquinas inferiores, hay pintado un penitente con una erupci贸n cut谩nea, cuya cabeza mira al cielo en s煤plica.1

Ambas entidades han sido descritas desde la antig眉edad.1 Hay escritos chinos que datan de hace m谩s de 2 500 a帽os que describen una infecci贸n en la uretra tratable con esencia de soja. Una enfermedad de transmisi贸n sexual, que pod铆a haber sido la gonorrea, fue la que la Biblia describe que afect贸 a Sara, la mujer de Abraham, seg煤n aparece en G茅nesis, cap铆tulo 12. La misma infecci贸n puede haber sido la plaga que se extendi贸 por la corte del fara贸n y sus concubinas. Las alteraciones de la fertilidad debidas a esta infecci贸n podr铆an tambi茅n haber sido la causa de la incapacidad de Sara para concebir, hasta muy tard铆amente.
El libro del Lev铆tico describe una enfermedad que era de transmisi贸n sexual. Mois茅s, no solamente describe la contagiosidad de la gonorrea, sino que adem谩s da normas para prevenir el contagio y la diseminaci贸n. En el libro de los N煤meros podemos aprender m谩s sobre las enfermedades de transmisi贸n sexual que tienen lugar en tiempo de guerra. Esta enfermedad -probablemen te la gonorrea- tuvo lugar cuando los israelitas guerreaban contra los madianitas. Mois茅s discuti贸 el significado del problema y prohibi贸 las relaciones sexuales durante el tiempo correspondiente al inicio de los s铆ntomas. Como hoy sabemos, val铆a de muy poco.
Pero tambi茅n se pueden encontrar m谩s descripciones de la enfermedad en el papiro de Eber. No solamente se describen los s铆ntomas de una uretritis aguda en estos escritos, sino tambi茅n se da una f贸rmula que permite la cura por medio de la instilaci贸n intrauretral de aceite de s谩ndalo.2
Hip贸crates (del 460 al 355 antes de Cristo) hace una de las primeras descripciones cient铆ficas de la infecci贸n gonoc贸ccica. Disec贸 la uretra de los hombres que estaban infectados por este agente y not贸 la existencia de modificaciones en el tejido epitelial, a la vez que una secreci贸n. Describi贸 el hallazgo de la estenosis uretral que con tanta frecuencia acompa帽a al problema. Galeno fue el que acu帽贸 el t茅rmino gonorrea.1
Los avances en el conocimiento m茅dico en los siguientes 900 a帽os se desconocen. No obstante, una ley del siglo XII en Londres, prohibe a los due帽os de burdeles el contratar mujeres que padecieran de escozor en los genitales. Se pod铆a interpretar, referido a las mujeres que tuvieran molestias, hasta la sensaci贸n de ardor al realizar la micci贸n.
En el a帽o 1300 John Ardeme, cirujano de Ricardo II y Enrique IV de Inglaterra, fue el primero en utilizar el t茅rmino purgaci贸n. El origen de esta palabra es poco claro y puede hacerse referencia a la palabra francesa clap ploir, que significa buba; a le clapier, casa de prostituci贸n; o a la palabra clappers, que eran unos instrumentos para hacer ruido y que se utilizaban para advertir la proximidad de los leprosos.
El regreso de Col贸n al Nuevo Mundo y la explosi贸n de s铆filis en la Europa Continental tuvo como resulta do que se originara gran confusi贸n. De todos son conocidas las teor铆as precolombina y colombina en cuanto al origen de la s铆filis. Los pacientes que padec铆an tanto la gonorrea como la s铆filis, llevaron a muchos a creer que ambas enfermedades estaban relaciona das y que la gonorrea era un s铆ntoma temprano de la s铆filis. Hay que recordar que por aquella 茅poca se cre铆a que el origen de las enfermedades se deb铆a a los humores y al aire3 y los problemas que planteaba la s铆filis no pod铆an ser resueltos por los hombres del Renacimiento, pues el hombre del siglo xv era cient铆ficamente poco desarrollado. Este siglo dio figuras de la talla de Girolano Fracastorius y de Paracelso. El primero bautiz贸 la enfermedad con el nombre de "s铆filis" -esto para algunos historiadores- y recomend贸 el guavacol y los mercuriales como tratamiento, y el segundo afirm贸 que madres sifil铆ticas daban hijos sifil铆ticos.
Por esta 茅poca y durante mucho tiempo se utilizaron los mercuriales para el tratamiento de la s铆filis. Este trata miento mat贸 m谩s enfermos que la propia s铆filis, si a esto a帽adimos que en algunos hospitales, despu茅s de la cura, le propinaban al enfermo una tunda de palos para castigar "la carne pecadora".
Hunter fue uno de los que crey贸 que la gonorrea era un s铆ntoma precoz de la s铆filis y se inocul贸 a s铆 mismo con el pus de la uretra de un paciente con gonorrea y contrajo la s铆filis. Muri贸, seg煤n algunos historiadores de un aneurisma sifil铆tico de la aorta. Fue un m谩rtir de la ciencia.
Bell, en 1700, inocul贸 a estudiantes de medicina y fue capaz de determinar que s铆filis y gonorrea eran entidades cl铆nicamente diferentes. Sin embargo, esta idea no se acept贸 de inmediato, debido a la fuerte influencia de Hunter en toda la 茅poca.
Las disputas sobre el origen determinaron que a la s铆filis se le conociera como "enfermedad de La Espa帽ola", "mal franc茅s", "mal napolitano", etc茅tera.
No fue hasta mediados de 1800, cuando un m茅dico nacido en Baltimore, Phillip Reicort, que practicaba la medicina en Par铆s, llev贸 a cabo m谩s de 1 000 estudios y fue capaz de demostrar de forma inequ铆voca que s铆filis y gonorrea eran entidades diferentes. Veinte a帽os despu茅s, Sims describi贸 tumores inflamatorios en la mujer y los relacion贸 con la gonococcia. Esto fue comprobado por Werthein , que cultiv贸 el pus de las trompas.1
Los hitos fundamentales de la historia posterior de ambas afecciones incluyen la introducci贸n de la sulfamida y la revoluci贸n ocasionada por el descubrimiento de la penicilina, que pasa por los aportes cl铆nicos hechos en el siglo xix por Hutchinson, Ricord, Fournier y Hallopeau. Fue un decir com煤n durante mucho tiempo de todo aquel que practic贸 el tratamiento con los mercuriales: "Por una hora con Venus, veinte a帽os con Mercurio".

La s铆filis parece haber cambiado su forma inicial virulenta a una menos r谩pida y a una infecci贸n m谩s predictible. Es posible que la enfermedad haya cambiado menos que sus v铆ctimas y que la propia tecnolog铆a; un p煤blico en algunas ocasiones m谩s educado, en otras m谩s preocupado por la aparici贸n de otras enfermedades m谩s acuciantes, sobre todo por su mortalidad, consulta m谩s pronto al m茅dico. Pero a pesar de todo y de los avances de la ciencia, estas infecciones siguen siendo un importante problema de salud y, probablemente seguir谩n si茅ndolo en el futuro, quiz谩s por mucho tiempo.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
1.    Spence RM. Gonococcia. Clin Obstet Ginecol 1983; 1(3):129-31.
2.    Charles DM. S铆filis. Clin Obstet Ginecol, 1983.
3.    Lugones Botell M. Hip贸crates. Rev Cubana Med Gen Integr 1990; 6(3):461-3.
Recibido: 11 de octubre de 1994. Aprobado: 31 de enero de 1995.
Dr. Miguel Lugones Botell. Calle 74 No. 2904, apartamento 3, entre 29 y 29-A, Buenavista, Reparto Alturas del Almendares, Municipio Playa, Ciudad de La Habana, Cuba.

domingo, 12 de mayo de 2013

Diagn贸stico, tratamiento y prevenci贸n de las infecciones de transmisi贸n sexual


Revista de la Facultad de Medicina
Volumen                     N煤mero                                             Mayo-Junio
Volume 4                    Number 3                                      May-June 2002

Art铆culo:
Diagn贸stico, tratamiento y prevenci贸n de las infecciones de transmisi贸n sexual
Ernesto Calder贸n Jaimes
Investigador Titular “C”, Jefe del Depto. de Inmunoqu铆mica y Biolog铆a Celular.
Hospital Infantil de M茅xico “Federico G贸mez

Derechos reservados, Copyright © 2002:
Facultad de Medicina, UNAM
Ernesto Calder贸n Jaimes                Rev Fac Med UNAM Vol.45 No.3 Mayo-Junio, 2002

Resumen
Despu茅s de una introducci贸n explicativa de la peculiaridad de estas enfermedades y de su car谩cter especial en las mujeres embarazadas, con cifras aproximadas de su prevalencia, se describen con detalle cada una de ellas, su agente causal, el modo de transmisi贸n, las caracter铆sticas cl铆nicas iniciales y tard铆as y las posibilidades de diagn贸stico exacto con ayuda de pruebas espec铆ficas de laboratorio. En cuanto al tratamiento, se mencionan los antibacterianos de elecci贸n, sus dosis, forma de aplicaci贸n en adultos, embarazadas y reci茅n nacidos. Se hace especial menci贸n de la prevenci贸n y la educaci贸n de los adolescentes y adultos j贸venes y el di谩logo que el m茅dico debe tener con la pareja sexual.
Palabras clave: S铆filis, gonorrea, factores de riesgo.

Summary
Following an explanatory introduction about the peculiarities of these diseases and the special characteristics in pregnant women with approximate prevalence figures, each STD is described. The descriptions include the causal agent, mode of transmission, early and late clinical manifestations and the possibilities for precise diagnosis using specific laboratory tests. This is concluded with a discussion of treatment, mentioning antibacterials of choice and way of administration for adults, pregnant women and newborns. Special mention is given to the education of adolescents and young adults and the type of discussion that all physicians should have with sexually active couples.
The diseases described are AIDS, syphilis, chancroid, genital herpes, gonococcal and non-gonococcal urethritis in men and women, tricomoniasis and infections caused by the human papilloma virus with its implications in cervical-uterine cancer. In each chapter, special attention is given to prevention of the disease.
Key words: Syphilis, gonorrhea, risk factors.

Las enfermedades de transmisi贸n sexual (ETS) como su nombre lo indica se transmiten predominantemente por con tacto sexual. Algunas son consideradas de notificaci贸n obligatoria en la mayor铆a de los pa铆ses, y contin煤an teniendo una frecuencia inaceptablemente alta, de preferencia entre gente joven.1-9 Los grupos espec铆ficos m谩s vulnerables son los que deben ser identificados para incluirlos en los programas de vigilancia y control; lo mismo que a subgrupos que sufren particularmente las complicaciones; por ejemplo, las mujeres que inician la actividad sexual a edad temprana y tienen varias parejas en lapsos cortos.5
La mujer embarazada forma un grupo prioritario para el control de las ETS, ya que estas infecciones pueden llegar a alterar el curso normal del embarazo, el parto, el puerperio y la lactancia, situaci贸n que compromete la salud del binomio madre-hijo.10
Los pat贸genos transmitidos sexualmente juegan un papel importante en la etiolog铆a del embarazo ect贸pico, el aborto espont谩neo, los mortinatos, la prematurez, en las infecciones cong茅nitas, perinatales y neonatales, en el producto in 煤tero y en el reci茅n nacido, as铆 como en las infecciones puerperales maternas.1
Los adolescentes son considerados de alto riesgo para adquirir ETS por los motivos siguientes: tienen relaciones sexuales sin ning煤n medio de protecci贸n; son biol贸gicamente m谩s susceptibles a la infecci贸n; tienen mayor posibilidad de contraer infecciones con curso cl铆nico asintom谩tico; son m谩s renuentes a solicitar consulta m茅dica ya que enfrentan m煤ltiples obst谩culos para utilizar los servicios de atenci贸n m茅dica y a menudo reciben tratamientos emp铆ricos sin una base comprobatoria de la etiolog铆a. Por otra parte no son sujetos de
vigilancia epidemiol贸gica en pareja y, son ellos los que sufrir谩n las complicaciones tard铆as.3
El problema de las ETS no se conoce debidamente en M茅xico; las pocas cl铆nicas especialmente instaladas con ese prop贸sito atienden a un n煤mero muy limitado de hombres y trabajadoras sexuales, de tal manera que la informaci贸n que se desprende de su actividad no es representativa de lo que ocurre en la poblaci贸n. Sin embargo, se ha estimado que la frecuencia de ETS en la poblaci贸n general fluct煤a entre 0.1 y 0.5%; en cambio, para la poblaci贸n considerada como de alto riesgo, se calcula una frecuencia que va de 10 a 20%. La poblaci贸n m谩s afectada se encuentra entre los 18 y 24 a帽os de edad, y la relaci贸n hombre-mujer es de 7 a 10 por uno.2
El prop贸sito de este trabajo es presentar los aspectos m谩s sobresalientes y actualizados del tratamiento y la prevenci贸n de las enfermedades adquiridas por contacto sexual; asimismo, describir las manifestaciones cl铆nicas, que son lo suficientemente evidentes como para motivar la consulta m茅dica; y recordar que es el m茅dico general quien tiene el primer contacto con esos pacientes, de tal forma, que debe conocer los recursos cl铆nicos y de laboratorio que permiten precisar el diagn贸stico, respaldar el o los esquemas de tratamiento y prevenci贸n y, asimismo, facilitar el seguimiento y la vigilancia epidemiol贸gica de la poblaci贸n potencialmente expuesta al riesgo de contacto y transmisi贸n.

S铆ndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA)
Esta enfermedad es causada por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), principalmente el subtipo VIH-1 con amplia distribuci贸n en Am茅rica, 脕frica y Europa.11-14 Tiene como caracter铆stica cursar con alteraciones inmunitarias profundas, infecciones bacterianas recurrentes, as铆 como g茅rmenes oportunistas y algunas neoplasias poco comunes. El VIH forma parte de los retrovirus, nominados as铆 por una etapa inusual en su ciclo vital, la s铆ntesis de ADN se realiza por medio de un templado de ARN por donde fluye la informaci贸n gen茅tica que utiliza a la transcriptasa reversa para lograrlo.
La infecci贸n con VIH es de baja transmisibilidad. La infecci贸n puede adquirirse por transmisi贸n sexual, en el caso del hombre predominantemente en los homo-bisexuales. En mujeres es heterosexual, la proporci贸n de hombre: mujer es de 7:1. No hay duda de que la relaci贸n sexual ocupa actualmente m谩s del 90% del riesgo de contagio; la transmisi贸n por sangre o sus productos, ha disminuido notablemente debido a la regulaci贸n para el uso de transfusiones. La transmisi贸n madre-hijo es una v铆a tanto in 煤tero como al nacimiento, la frecuencia var铆a de 13 a 35%. La infecci贸n v铆a leche materna es muy baja pero posible. En adultos adictos a drogas intravenosas, el riesgo es variable, lo mismo se puede mencionar en el riesgo profesional de trabajadores de la salud.
Los factores de riesgo para adquirir la infecci贸n son el inicio de vida sexual activa a temprana edad sin protecci贸n (cond贸n), el n煤mero y frecuencia de cambios de pareja sexual, as铆 como presencia de otras infecciones sexuales coincidentes con la relaci贸n sexual.
La presencia del virus en las secreciones genitales, representa el mayor factor de riesgo para la transmisi贸n sexual.
Las c茅lulas seminales y vaginales, as铆 como los l铆quidos presentes, pueden contener al VIH. Durante la infecci贸n aguda o bien cuando la enfermedad est谩 avanzada, es posible que existan no s贸lo elevada viremia sino tambi茅n elevados niveles de c茅lulas infectadas. Conforme avanza el progreso de la enfermedad aumenta el riesgo de transmisi贸n. La presencia de infecciones sexuales como gonorrea, Chlamydia o s铆filis aumenta la transmisi贸n. Para que la infecci贸n ocurra, se requiere un punto de entrada tal como la mucosa rectal irritada o presencia de 煤lceras asociadas a otras infecciones sexuales. Como muchas otras infecciones virales, la infecci贸n aguda con el VIH es a menudo asociada con manifestaciones cl铆nicas inespec铆ficas. Dentro de una a tres semanas ulteriores al contacto sexual con el virus, aproximadamente la mitad de los pacientes informan de la presencia de una enfermedad parecida a la mononucleosis, cuya signolog铆a incluye cefalea, mialgias y artralgias, ardor y molestias far铆ngeas, fiebre y presencia de ganglios cervicales dolorosos. Ocasionalmente, erupci贸n urticariana morbiliforme en el tronco y extremidades. Algunos pacientes pueden presentar manifestaciones esof谩gicas con molestia o malestar a la degluci贸n por presencia de 煤lceras en es贸fago, as铆 como presencia de excoriaciones o verdaderas 煤lceras en la mucosa anal; puede haber manifestaciones en el sistema nervioso compatibles con meningoencefalitis u otras manifestaciones gastrointestinales principalmente diarrea; muchos de estos signos y s铆ntomas, desaparecen en algunas semanas pero la linfadenopat铆a y la afectaci贸n al estado general, persisten por meses. El periodo agudo de la enfermedad se acompa帽a de elevada viremia y un mayor riesgo de transmisi贸n.
La infecci贸n por VIH progresa por etapas.15 Durante la inicial o etapa temprana, una cantidad importante de c茅lulas T CD4 + y algunos macr贸fagos est谩n infectados, el VIH sereplica con velocidad y la viremia es elevada. En este lapso yantes de que haya respuesta inmune del hu茅sped, el tejidolinfoide y otras c茅lulas del organismo se infectan. Las c茅lulasT con CD8+ disminuyen en n煤mero y las c茅lulas T con CD4 +aumentan; posteriormente ambas retornan a su nivel casi normal. Esto coincide con las primicias de respuesta inmune ypresencia de anticuerpos contra el VIH. La viremia igualmente disminuye, sin
embargo, un peque帽o n煤mero de c茅lulas infectadas contin煤an permitiendo la replicaci贸n viral.
Varios meses despu茅s de la infecci贸n primaria, se establece la etapa asintom谩tica, la cual puede durar de uno a 10 a帽os.
Las CD4 + y CD8 + tienen tendencia a disminuir lentamente,la viremia se controla v铆a los CD8 +. La duraci贸n de esta etapadepende de la respuesta individual de cada paciente. La progresi贸n a la fase sintom谩tica ocurre despu茅s de 5 a 8 a帽os posteriores a la infecci贸n. Existen casos de inicio r谩pido, as铆 como otros con duraci贸n incluso hasta 18 a帽os.16,17
Algunas caracter铆sticas de la actividad de la enfermedad, se manifiestan simult谩neamente en varios 贸rganos y sistemas, entre ellos es posible documentar la declinaci贸n de las c茅lulas T CD4 +, la carga viral, s铆ntomas del sistema nervioso central, retorno de los s铆ntomas gastrointestinales como diarrea
prolongada, malabsorci贸n cr贸nica, ataque al estado general
con caquexia progresiva; adem谩s, presencia de pat贸genos
oportunistas como Cryptosporidium u otras coccidias, micosis superficiales y profundas, tuberculosis y diferentes manifestaciones cut谩neas y mucosas, incluso neoplasias malignas.
El Instituto Nacional de Diagn贸stico y Referencias Epidemiol贸gicas, en sus Boletines ha proporcionado indicadores para la clasificaci贸n de la etapa de la enfermedad. Conasida proporciona los criterios para el diagn贸stico, etapa de la enfermedad y clasificaci贸n para los diferentes esquemas de tratamiento. En los establecimientos del sector salud, autorizados para el seguimiento y vigilancia de los pacientes con SIDA, se dispone de material impreso para el diagn贸stico mediante criterios operacionales internacionalmente aceptados.
El diagn贸stico cl铆nico se basa fundamentalmente en sospechar la infecci贸n y/o enfermedad, tomando en cuenta los factores de riesgo individual y las caracter铆sticas de signos y s铆ntomas de larga duraci贸n. Actualmente ya no es extra帽o tener que incluir al SIDA, dentro del diagn贸stico diferencial con muchos procesos sist茅micos. La confirmaci贸n de SIDA se realiza por procedimientos de laboratorio. Antes de realizar cualquiera de ellos, es necesario obtener de ser posible por escrito, autorizaci贸n por parte del paciente o su representante legal.
La prueba cl谩sica inicial es la determinaci贸n de anticuerpos anti-VIH por ensayo inmunoenzim谩tico de tipo ELISA, es de bajo costo, su sensibilidad y especificidad es del 95% a 99% respectivamente. Su limitante es los falsos negativos durante la etapa primaria de infecci贸n mientras se instala la respuesta inmune. Cuando la prueba de ELISA es positiva, es conveniente realizar la prueba confirmatoria de Western-Blot, donde el suero reacciona con los ant铆genos virales, los cuales se separan en bandas caracter铆sticas, cuya especificidad es 100%. Todo individuo sospechoso de SIDA o comprobado por alguna prueba de laboratorio, debe ser transferido a un centro de referencia de pacientes con SIDA del sector salud para su valoraci贸n, tratamiento y estudio epidemiol贸gico de contactos en riesgo.
Tratamiento. Cada paciente debe ser categorizado individualmente, a fin de recibir el o los esquemas espec铆ficos, as铆 como realizar el diagn贸stico y tratamiento de infecciones coincidentes por pat贸genos oportunistas. El uso de los f谩rmacos anti-retrovirales, ha provocado un cambio dram谩tico en la epidemiolog铆a de la infecci贸n por VIH, ha disminuido el n煤mero de muertos anuales, disminuido el riesgo potencial de transmisi贸n y ha permitido una mejor calidad de vida pero no existe tratamiento definitivo.
La prevenci贸n es el procedimiento m谩s rentable. El control de la sangre y derivados ha reducido casi totalmente estaforma de transmisi贸n. El conocimiento de infecci贸n durante el embarazo y la administraci贸n de uno o varios esquemas de antirretrovirales, ha disminuido m谩s del 75% del contagio perinatal; el manejo cuidadoso de lesiones y l铆quidos procedentes de pacientes enfermos, por parte del personal que los atiende, garantiza la desaparici贸n de infecciones por accidentes es profesionales.
La poblaci贸n de adolescentes o de adultos j贸venes, debe ser educada en el uso correcto del preservativo, y dialogar en pareja los riesgos de infecci贸n. La prevenci贸n mediante vacunaci贸n, es algo deseado desde el inicio de la epidemia de SIDA, sin embargo, desde un punto de vista pr谩ctico, estamos a煤n lejos de obtener un biol贸gico de calidad y potencia que permita dominar esta enfermedad, tal como ha ocurrido con otras enfermedades.18

脷lceras genitales
En general, la presencia de lesiones ulcerosas en el 谩rea perineo-genital externa llama fuertemente la atenci贸n de los pacientes por su localizaci贸n y, obviamente, por sus manifestaciones cl铆nicas; cuando las lesiones se presentan en la mucosa interna de los genitales pueden no ser reconocidas tempranamente. En el caso de las mujeres, por ejemplo, el padecimiento puede tener un curso asintom谩tico.
Tradicionalmente las llamadas enfermedades ven茅reas se circunscrib铆an a la gonorrea, la s铆filis y el chancroide; no obstante, el panorama ha cambiado debido a que los pacientes con 煤lceras genitales han aumentado en frecuencia. Por otro lado, puesto que la etiolog铆a de estas lesiones se ha complicado, el diagn贸stico diferencial _con el fin de discriminarlas de las de la s铆filis, el herpes, el chancroide, el linfogranuloma, la clamidiasis, la donovanosis, la condilomatosis y de infecciones mixtas_ ha planteado otras dificultades.19
La presencia de lesiones ulcerosas se considera como un factor de alto riesgo para adquirir el VIH. El m茅dico que atiende a este tipo de pacientes debe prescribir en la primera visita un esquema de tratamiento, tomando como base la impresi贸n diagn贸stica m谩s probable, obviamente con la limitante de no tener los resultados preliminares o definitivos de laboratorio.

Chancroide
El chancroide es producido por el Haemophilus ducreyi, un bacilo gramnegativo que se observa en los frotis con material obtenido de las 煤lceras como si fuera un “cardumen”. Requiere de medios especiales para cultivo, y es oxidasa y catalasa negativo. La sensibilidad del cultivo no es mayor a 80%. Puede ser la etiolog铆a de 15 a 25% de los pacientes con lesiones ulceradas; uno de cada 10 pacientes con chancroide coincide con infecci贸n por el virus de herpes o con el Treponema pallidum. El reservorio parece ser la mujer que ejerce la prostituci贸n y, a煤n m谩s, aquella que tiene lesiones con curso asintom谩tico. No se conoce la frecuencia de la infecci贸n en la poblaci贸n general ni en la considerada como de alto riesgo. Se menciona a los pa铆ses en desarrollo como aqu茅llos en los que la poblaci贸n presenta con m谩s frecuencia el chancroide y, ocasionalmente, se informa de algunos peque帽os brotes en grupos cerrados, donde existe promiscuidad y hacinamiento.20
El criterio diagn贸stico se establece con base en la presencia de 煤lceras despu茅s de siete d铆as del contagio. En ninguna etapa del desarrollo de las lesiones se observa la formaci贸n de vesico煤lceras (caracter铆sticas del herpes); la lesi贸n es papular enro jecida, edematosa y con dolor progresivo mientras se inicia la formaci贸n de la 煤lcera con bordes circinados poco limitados y con tendencia a coalescer. En esta fase del desarrollo, el dolor es intenso quemante y ardoroso, sobre todo cuando la localizaci贸n en el hombre se encuentra en el frenillo, el glande, el prepucio o el surco balanoprepucial. En la mujer esta signolog铆a llama la atenci贸n cuando se establece en el perin茅, los labios y el introito; en cambio, es menos evidente cuando es interna en vagina y c茅rvix; se acompa帽a de leucorrea y en ocasiones hay un discreto sangrado que puede manchar la ropa interior. En la mujer la signolog铆a puede ser de tipo urinario con disuria, urgencia y frecuencia en la micci贸n. La frecuencia de lesiones ulcerosas y verdaderas placas ulceradas es mayor en el chancroide que en el herpes. Otra manifestaci贸n importante es la respuesta regional de linfadenopat铆a, que puede llegar a provocar la formaci贸n de bubas dolorosas y fluctuantes.5-19
Es necesario descartar la s铆filis, por medio del estudio en campo oscuro o por fluorescencia, as铆 como mediante pruebas serol贸gicas. Igualmente se debe descartar la infecci贸n por herpes primario o recurrente; no obstante, cabe aclarar que en este caso las pruebas son poco eficientes sobre todo para el virus del herpes simplex 2 (VHS-2) y adem谩s, las lesiones vesiculares no siempre se encuentran cuando el paciente va a consulta, o bien, 茅ste no refiere su presencia.20
El tratamiento cura la infecci贸n, resuelve los s铆ntomas cl铆nicos y previene la transmisi贸n. Cuando las lesiones son varias y adem谩s profundas, dejan cicatrices importantes y evidentes. Para el tratamiento se puede seleccionar uno de entre varios f谩rmacos; sin embargo, en la actualidad se ha encontrado que con la administraci贸n de una dosis 煤nica de 1.0 g de azitromicina, v铆a oral, o bien, de ceftriaxona de 250/500 mg, por v铆a intramuscular, se logra la curaci贸n. El paciente debe ser revisado siete d铆as despu茅s del tratamiento; cuando 茅ste es efectivo, a los tres d铆as
hay un cambio favorable y muy evidente en las 煤lceras. A las
dos semanas, pr谩cticamente, se han resuelto las lesiones. Cuando los bubones persisten con fluctuaciones, requieren ser drenados; si esto no se realiza, la evoluci贸n se prolonga e incluso se
requiere aplicar un tratamiento m谩s largo con los mismos f谩rmacos. De la misma manera se puede decir en el caso de los pacientes que son seropositivos persistentes al VIH; en ellos la evoluci贸n es mucho m谩s lenta, el tratamiento puede no ser efectivo, pueden coincidir otros pat贸genos e, incluso, es necesario administrar varios esquemas de tratamiento; ello puede hacerse con los mismos f谩rmacos o, inclusive, agregando ciprofloxacina con dosis de 500 mg, tres veces al d铆a, durante tres d铆as consecutivos, o incluir eritromicina base a 500 mg, orales, cada seis horas, durante siete d铆as consecutivos. 脡sta es una raz贸n para aconsejar a los pacientes con lesiones ulcerosas que acepten realizarse una prueba para determinar VIH.21 Las parejas sexuales con contactos en los 10 d铆as previos a la aparici贸n de las lesiones deben recibir el mismo tratamiento, hayan o no signos compatibles con la infecci贸n.

Infecci贸n genital por el virus del herpes simplex
El herpes genital es una enfermedad recurrente e incurable, producida por dos serotipos identificados como VHS-l y VHS- 2, aunque la gran mayor铆a de las infecciones genitales primarias y recurrentes son producidas por el VHS-2. La infecci贸n en el humano tiene caracter铆sticas diferentes para cada uno delos serotipos, independiente de que las lesiones sean indistinguibles. La transmisi贸n del VHS-2 es fundamentalmente por contacto sexual, donde una de las parejas es portador asintom谩tico de lesiones con poca o nula signolog铆a, o bien, es eliminador intermitente de part铆culas virales infectantes en la mucosa genital; tiene localizaci贸n fundamentalmente genital, y las recurrencias son frecuentes en m谩s de 65% de los pacientes.22
La prevalencia de infecci贸n estimada por la presencia de anticuerpos espec铆ficos para el VHS-2 es variable. En M茅xico para la poblaci贸n general es menor a 30%; en cambio, para la poblaci贸n de alto riesgo puede ser de m谩s de 60%, cifras muy semejantes a las observadas en otros pa铆ses. En las mujeres embarazadas, las recurrencias son mayores, por lo que se debe vigilar la presencia de infecci贸n primaria o recurrencias durante el 煤ltimo trimestre del embarazo o en los inicios del trabajo de parto.23,24
Para establecer el diagn贸stico es importante considerar que el periodo de incubaci贸n, despu茅s del contagio es de 2 a 7 d铆as, cuando aparecen las t铆picas lesiones vesiculares, peque帽as, l铆mpidas y extraordinariamente fr谩giles; se rompen r谩pidamente y dejan peque帽as lesiones ulceradas que coalescen y que, dependiendo del sitio, llaman la atenci贸n del paciente por el dolor lacerante. En el hombre las lesiones se presentan en los genitales externos periuretrales, en el prepucio y el surco balanoprepucial y, ocasionalmente, en las zonas perianales; el dolor es ardoroso y punzante. En la mujer las lesiones son de localizaci贸n vaginal y cervical, por lo que la signolog铆a es poco aparente; sin embargo, es posible que se localicen en el introito y los labios, con dolor y molestias semejantes a las del hombre. La mujer puede tener descarga hialina, presencia de peque帽as zonas ulceradas con fondo rojizo y referir incluso signolog铆a urinaria. La enfermedad es autolimitada; la fase aguda con m谩xima replicaci贸n viral dura de 3 a 5 d铆as, y el riesgo de contagio se puede prolongar un mes o incluso m谩s. Posteriormente se establecen periodos de latencia alternados con recurrencias, algunas de las cuales vuelven a tener manifestaciones agudas semejantes a la primaria. Por lo general, en apenas uno de cada tres individuos se puede tener la documentaci贸n de lesiones vesiculares.5-22
Existe riesgo de infecci贸n perinatal, y la ruta de transmisi贸n es ascendente; sin embargo, la mayor frecuencia de contagio del neonato es durante el paso por el canal del parto infectado. Ahora bien, dependiendo del momento de la infecci贸n durante el embarazo, es posible que la infecci贸n por el VHS-2 se convierta en causa de aborto, o bien, en infecci贸n neonatal sist茅mica grave.24
El tratamiento en el primer episodio de infecci贸n incluye los f谩rmacos antivirales y una amplia explicaci贸n de la historia natural del herpes genital, de la transmisi贸n sexual y perinatal, as铆 como de los procedimientos para reducir el riesgo de contagio y transmisi贸n. La etiolog铆a del primer episodio incluye en 5 a 30% al VHS-l; las recurrencias son menos frecuentes con este 煤ltimo serotipo que con el VHS-2, aunque para los prop贸sitos del tratamiento no importa el serotipo viral. Los reg铆menes recomendados25 son:
Aciclovir: 400 mg, por v铆a oral, cada ocho horas, durante 7 a 10 d铆as consecutivos.
Velaciclovir: 1.0 g, por v铆a oral, cada 12 horas, durante 7 a 10 d铆as.
El tratamiento se debe prolongar si la cicatrizaci贸n no es completa a los 10 d铆as. Las dosis m谩s altas del aciclovir se han utilizado en la proctitis herp茅tica, la estomatitis y la faringitis. En las recurrencias se pueden utilizar los mismos medicamentos reduciendo el tiempo de tratamiento a cinco d铆as a las mismas dosis. Con ello se reduce la frecuencia de las recurrencias en m谩s de 75%, sobre todo en aquellos pacientes que tienen antecedentes de recidivas frecuentes (m谩s de seis por a帽o). La enfermedad grave, con complicaciones sist茅micas, como la neumonitis, la encefalitis o la hepatitis, requiere administraci贸n endovenosa de los antivirales; se recomienda utilizar el aciclovir a dosis de 5/10 mg/kg de peso, por v铆a endovenosa, cada ocho horas, durante 5-7 d铆as o, hasta que se tenga la resoluci贸n cl铆nica.1
Las parejas sexuales de individuos con antecedentes de herpes genital deben ser evaluados cl铆nicamente y recibir informaci贸n en la misma forma que el paciente que cursa con 煤lceras genitales. Para la prevenci贸n del contagio debe considerarse lo siguiente:
1. Todos los pacientes con herpes genital deben ser informados con precisi贸n de la historia natural de la enfermedad haciendo hincapi茅 en el riesgo potencial de recurrencias as铆 como de la eliminaci贸n peri贸dica de part铆culas virales durante la fase asintom谩tica, lo cual representa un riesgo importante de transmisi贸n a la pareja sexual.
2. El paciente con herpes genital debe abstenerse de la actividad sexual cuando existan lesiones activas, para lo cual debe informar a la pareja sexual sobre la posibilidad de que ambos tengan la misma enfermedad. El uso del cond贸n con una pareja nueva o no infectada es obligatorio.
3. La transmisi贸n de la enfermedad puede ocurrir durante los periodos asintom谩ticos.

S铆filis
La s铆filis es una enfermedad sist茅mica causada por el Treponema pallidum; se caracteriza por fases de actividad y pro longados periodos de latencia, lo que debe ser tomado en cuenta para la interpretaci贸n de las pruebas de laboratorio.
La transmisi贸n se realiza por el contacto directo de las mucosas o de las lesiones h煤medas de la piel.
El paciente acude a consulta por signos y s铆ntomas de infecci贸n primaria (煤lcera o chancro en el sitio de la inoculaci贸n);
infecci贸n secundaria (s铆filis florida, erupci贸n mucocut谩nea con lesiones h煤medas aparentes, y respuesta sist茅mica a la infecci贸n en 贸rganos como h铆gado y ganglios regionales); o s铆filis terciaria (con compromiso cr贸nico y con afecci贸n cardiaca, neurol贸gica, oft谩lmica, auditiva o presencia de lesiones gomosas). La infecci贸n puede confirmarse por las reacciones serol贸gicas para la s铆filis durante la fase de latencia. Se considera como s铆filis latente temprana, aquella que se adquiri贸 dentro del a帽o previo a la reacci贸n. Todos los dem谩s casos se consideran como s铆filis tard铆a o de duraci贸n no conocida.26,27
La enfermedad es m谩s frecuente en la poblaci贸n joven y altamente promiscua, que tiene la actividad sexual sin ninguna protecci贸n, con cambios frecuentes de pareja, y que puede ser adicta a las drogas.26
En la s铆filis el periodo de incubaci贸n es de tres semanas (10 a 90 d铆as), se inicia con una p谩pula indurada en el sitio de inoculaci贸n, que progresa r谩pidamente hasta formar una lesi贸n ulcerada simple, no dolorosa, indurada, llamada chancro. En ocasiones puede haber varias lesiones. La localizaci贸n habitual son los genitales, pero puede presentarse en el ano, la boca o cualquier sitio de contacto con el treponema.
La lesi贸n es autolimitada y cura en 3-12 semanas; deja una cicatriz evidente y se acompa帽a de una reacci贸n ganglionar indolora. Las lesiones h煤medas representan la fase m谩s infectante, ya que la secreci贸n que cubre las 煤lceras contiene una gran cantidad de treponemas que pueden visualizarse en el microscopio con campo oscuro.5-26
La s铆filis secundaria o florida se presenta, en promedio, ocho
semanas despu茅s; se caracteriza por lesiones papulares infiltradas de aspecto rojizo, conocidas como p茅nfigo palmoplantar; al palparlas se pueden sentir como bolitas duras bajo la piel
infiltrada y edematosa. En las mucosas hay lesiones papuloescamosas localizadas en la mucosa oral, nasal y en el recto.5,26
La s铆filis terciaria se caracteriza por lesiones granulomatosas que se pueden encontrar en cualquier 贸rgano o tejido. Pr谩cticamente son lesiones sin actividad y obviamente sin presencia del T. pallidum..5-26
La infecci贸n del producto in utero ocurre cuando la madre presenta espiroquetemia recurrente peri贸dica, y el feto es afectado dependiendo de la fase del embarazo.28,29
El reci茅n nacido presenta la s铆filis florida mucocut谩nea y visceral. Puesto que la s铆filis es una enfermedad tratable, se puede afirmar que la de tipo cong茅nito es producto de la falta del control prenatal durante el embarazo.27
El diagn贸stico presuntivo se realiza por medio de pruebas serol贸gicas: no trepon茅micas VDRL (Venereal Disease Re search Laboratory, por sus siglas en ingl茅s) o RPR (reaginas r谩pidas en plasma), trepon茅micas con anticuerpos fluorescentes (FTAB-ABS) y la microaglutinaci贸n con anticuerpos para T. pallidum (MHA-TP).2-29 El tratamiento negativiza estas pruebas pero en algunos pacientes, pueden permanecer positivas a t铆tulos bajos por muchos a帽os: la positividad no est谩 relacionada con la actividad de la enfermedad. Cuando el tratamiento se realiza en s铆filis primaria reciente sintom谩tica, entre 15 y 25% se negativizan en dos o tres a帽os. Las pruebas trepon茅micas no deben ser utilizadas para evaluar el 茅xito o el fracaso del tratamiento.5
El tratamiento es a base de penicilina para cualquier estado de la enfermedad. En la s铆filis primaria o secundaria se utiliza la penicilina benzatina G; 2.4 millones de unidades por v铆a intramuscular, en dosis 煤nica. En ni帽os se administra el mismo tipo de penicilina en dosis 煤nica de 50,000 unidades por kilo de peso, intramuscular.8-30
Cuando existe alergia a la penicilina, se indica la doxiciclina a 100 mg, por v铆a oral, cada 12 horas, durante dos semanas.
La s铆filis latente se trata con ese mismo tipo de penicilina, 7.2 millones de unidades, administrada en tres dosis semanarias de 2.4 millones. En ni帽os con latencia desconocida se administran 50,000 unidades por kilo intramuscular hasta un total de 2.4 millones en aplicaciones fraccionadas cada semana.8-30
El tratamiento de la s铆filis durante el embarazo cura la enfermedad en la madre y la del producto in utero. El f谩rmaco de elecci贸n es tambi茅n penicilina benzatina en dosis semejante a la del paciente adulto.27
La transmisi贸n del T. pallidum ocurre s贸lo cuando est谩n presentes las lesiones h煤medas mucocut谩neas, infrecuentes despu茅s del primer a帽o; sin embargo, las personas expuestas sexualmente a un paciente que tiene s铆filis en cualquier etapa debe ser evaluada cl铆nica y serol贸gicamente.



Enfermedad masculina caracterizada por uretritis
Consiste en la inflamaci贸n de la uretra, que produce una sensaci贸n ardorosa al momento de orinar; asimismo, hay una descarga hialina espesa o purulenta. La etiolog铆a, para fines pr谩cticos, se circunscribe a Neisseria gonorrhoeae y Chlamydia trachomatis. Desde el punto de vista cl铆nico cuando es no gonoc贸cica y se descarta la clamidia, puede ser ocasionada por micoplasmas genitales como Ureaplasma urealyticum y Mycoplasma genitalium.

Uretritis gonoc贸cica
Es el prototipo de las llamadas enfermedades ven茅reas: el humano es el 煤nico hu茅sped de N. gonorrhoeae, la cual tiene un especial tropismo por las mucosas. El hombre tiene de 20 a 40% de riesgo de contagio si tiene una relaci贸n sexual con una mujer que padece gonorrea endocervical. En cambio, en la mujer el riesgo aumenta a 50%, si tiene relaci贸n con un hombre que presenta uretritis gonoc贸cica.31
El diagn贸stico es cl铆nico. El estudio de una muestra uretraltomada con hisopo para bacterioscopia con tinci贸n de gram es de alto valor diagn贸stico: polimorfonucleares dominando el campo y diplococos gramnegativos en forma de ri帽贸n o granos de caf茅. El gonococo es muy l谩bil al calor, a los cambios de temperatura, a la humedad y al pH. El cultivo a partir de secreciones genitales es la prueba deseable siempre que sea posible, al igual que las reacciones serol贸gicas como la coaglutinaci贸n, la fluorescencia y algunas variantes de tipo ELISA31,32
El tratamiento de la infecci贸n gonoc贸cica no complicada, resistente a la penicilina, se hace a base de ceftriaxona 500mg, en dosis 煤nica; otras opciones son la ciprofloxacina 500mg, por v铆a oral y en una sola dosis; la azitromicina 1.0 g, por v铆a oral, en dosis igualmente 煤nica, o la doxiciclina 100 mg, cada 12 horas, por v铆a oral, durante siete d铆as.8-33,34 Debe hacerse seguimiento a las parejas sexuales.

Uretritis no-gonoc贸cica
La inflamaci贸n uretral por otros pat贸genos diferentes a N. gonorrhoeae es indistinguible en su fase aguda de la gonorrea misma. La C. trachomatis ha sido identificada como la causa de 25 a 55% de los casos, y le siguen los micoplasmas genitales, Trichomonas vaginalis y Gardnerella vaginalis.35
El diagn贸stico se sospecha cuando en el exudado uretral no se encuentran diplococos intra o extracelulares. Las pruebas con anticuerpos fluorescentes y algunas variantes de tipo ELISA son de gran apoyo.
Para el tratamiento de este tipo de uretritis se indica la azitromicina 1.0 g, por v铆a oral, en dosis 煤nica, o la doxiciclina 100 mg, por v铆a oral, cada 12 horas, durante siete d铆as.
Como alternativas est谩n: la eritromicina base 500 mg, por v铆a oral, cada seis horas, durante siete d铆as; la ofloxacina 300mg, cada 12 horas, durante siete d铆as.8
Los pacientes deben ser revaluados despu茅s del tratamiento con el fin de documentar el 茅xito o el fracaso del mismo. Se debe insistir en abstenerse de relaciones sexuales durante el tratamiento. La pareja sexual debe revisarse y recibir tratamiento.

Uretritis persistente
Si despu茅s de uno o varios tratamientos hay recurrencias frecuentes, hay que verificar el cumplimiento por parte del paciente, y de las parejas sexuales potenciales, de todas las medidas preventivas.
El diagn贸stico debe descartar la presencia de T. vaginalis, G. vaginalis y micoplasmas genitales. El tratamiento de primera elecci贸n es a base de  metronidazol 2.0 g, por v铆a oral y en dosis 煤nica, m谩s eritromicina base 500 mg, cada seis horas, durante siete d铆as. Como otra opci贸n est谩 el mismo me tronidazol combinado con ofloxacina de 300 mg, en dosis 煤nica, por v铆a oral.35

Uretritis y mucocervicitis purulenta
Se caracteriza por inflamaci贸n de la mucosa uretral con exudado visible, o bien, del canal endocervical, que se encuentra edematoso y friable, y que f谩cilmente sangra con cualquier contacto. La mujer se quejar谩 de pesadez p茅lvica, disuria, urgencia, y descarga vaginal y/o uretral. Debe descartarse N. gonorrhoeae o C. trachomatis. El frotis con tinci贸n de gram tiene mucho menos valor que en el hombre, por lo cual se debe intentar el cultivo.5
El tratamiento de la uretritis en la mujer se realiza con los mismos medicamentos que en el hombre. A diferencia de 茅ste, la uretritis y la mucocervicitis en la mujer pueden tener pocas manifestaciones cl铆nicas, sobre todo cuando la descarga vaginal es poco aparente y no la limita en su actividad sexual. A menudo se asocia la presencia de sangrado, sobre todo despu茅s de la relaci贸n sexual, motivo suficiente para demandar atenci贸n m茅dica. Con frecuencia, a veces m谩s de lo deseado, no es posible documentar alguno de los pat贸genos considerados en las ETS, a pesar de que la mucocervicitis sea muy aparente o de que la signolog铆a urinaria sea dominante incluso, a pesar de la administraci贸n variada de esquemas de tratamiento. En estos casos, al igual que en los de uretritis persistente en el hombre, se debe valorar con cuidado el cumplimiento de las medidas de prevenci贸n; adem谩s, es necesario valorar la participaci贸n, si es que existen, del dispositivo intrauterino, de lesiones cervicales como el ectropi贸n, del uso de tampones o de sustancias germicidas y espermatocidas.1
Como tratamiento se puede emplear la ceftriaxona 500 mg, en dosis 煤nica, IM, seguida de metronidazol 2.0 g, en dosis tambi茅n 煤nica oral, u ofloxacina 300 mg oral, igualmente en una sola dosis, vigilar el contacto con la pareja sexual, la cual debe recibir tratamiento en la misma forma. Las infecciones por clamidia pueden tener recurrencias despu茅s de 2 a 4 semanas de haber recibido el tratamiento; esto acontece sobre todo en las adolescentes, las cuales deben vigilarse estrechamente por las potenciales secuelas posteriores durante el embarazo.1-8

Tricomoniasis
Es producida por el protozoario T. vaginalis, y su frecuencia es elevada en la poblaci贸n general en etapa reproductiva, con vida sexual activa; se adquiere por contacto sexual. La leucorrea es amarillo verdosa; hay prurito, disuria, dispareunia, eritema vaginal y lesiones hemorr谩gicas puntiformes que dan al cuello uterino aspecto de “frambuesa”. El diagn贸stico es por medio de la observaci贸n microsc贸pica directa de la secreci贸n vaginal mezclada con soluci贸n salina; es po sitivo cuando est谩 presente el protozoario en forma de pera con movimiento flagelar, adem谩s de c茅lulas polimorfonucleares. El cultivo no es un procedimiento de rutina. El tratamiento es a base de metronidazol 2 g orales en dosis 煤nica o, como alternativo, el mismo medicamento pero a 500 mg, cada 12 horas, por v铆a oral y por siete d铆as consecutivos. Este tratamiento mitiga la signolog铆a y conduce a una curaci贸n en el 90-95%.2-8

Infecci贸n por los virus del papiloma humano
En los 煤ltimos a帽os se ha demostrado la importancia del virus del papiloma humano (VPH), que se adquiere por contacto sexual, as铆 como del riesgo potencial que tiene de actuar como cofactor en el c谩ncer cervicouterino; se manifiesta por los llamados condilomas perineogenitales no muy frecuentes en la poblaci贸n general, pero comunes en la considerada de alto riesgo. Se trata de una formaci贸n acuminada, como una carnosidad suave de aspecto de coliflor. En el hombre se localizan en la uretra terminal, el glande, el prepucio, el surco balanoprepucial, el recto y el margen anal. En la mujer se sit煤an entre los labios mayores y menores, en el perin茅, la vagina y el c茅rvix. El diagn贸stico es cl铆nico, por medio de la presencia de las lesiones que son asintom谩ticas; en ocasiones forman placas querat贸sicas. En la mujer pueden presentarse como lesiones exof铆ticas, peque帽as placas o zonas ulceradas. Las lesiones en el c茅rvix se ulceran con m谩s frecuencia y sangran f谩cilmente.37
La citolog铆a con tinci贸n de Papanicolaou identifica las formaciones coilocit贸ticas o la franca displasia cervical. La histoqu铆mica y la histolog铆a de las biopsias comprueba la etiolog铆a. El tratamiento no cura la infecci贸n ni garantiza la eliminaci贸n viral; lo 煤nico que se obtiene es la eliminaci贸n de las lesiones exof铆ticas y las placas condilomatosas. La podofilina al 5-10% en tintura es efectiva en lesiones no muy extensas. Se aplica por pincelaciones, se deja unas cuatro horas y se lava para evitar la irritaci贸n qu铆mica. Se aplica cada semana hasta la desaparici贸n total de las lesiones. Cuando 茅stas son mayores requieren de tratamiento a base de crioterapia o cirug铆a con l谩ser. A las mujeres con condilomatosis cervical se les recomienda vigilancia estrecha por medio de citolog铆as. No existe tratamiento espec铆fico contra el VPH.38

Prevenci贸n de las enfermedades de transmisi贸n sexual
La educaci贸n sexual y la participaci贸n en el autocuidado de la salud sexual son procedimientos considerados como altamente efectivos. La abstinencia sexual durante la presencia de lesiones activas o durante los lapsos de tratamiento, tanto para el paciente como para la pareja sexual, propicia la curaci贸n y evita la transmisi贸n. El uso correcto del cond贸n es una alternativa igualmente confiable para evitar la transmisi贸n de estas infecciones.

Referencias
1. Calder贸n JE. Impacto de las enfermedades transmitidas sexualmente en la salud reproductiva. En: Ayala RA, ed. Medicina reproductiva humana. M茅xico. D.F.: Grupo Azabache. 1996: 584-597.
2. Conde-Gonz谩lez C. Enfermedades de transmisi贸n sexual. PAC Infecto- 1 (monograf铆a). M茅xico, D.F.: Intersistemas, 1999.
3. Arredondo GJ, Narcio RL, Casanova RG, Figuer贸a DR. Enfermedades transmitidas sexualmente (ETS) en un grupo de adolescentes que asisten a un instituto de atenci贸n perinatal. Gac Med Mex 1993; 129: 75-79.
4. Uribe-Salas F, Hern谩ndez-Gir贸n AC, Conde-Gonz谩lez C, Cruz-Valdez A, Ju谩rez-Figuer贸a L, Hern谩ndez-脕vila M. Caracter铆sticas relacionadas con ETS/VIH de hombres que trabajan en bares de la Ciudad de M茅xico donde se ejerce la prostituci贸n femenina. Salud P煤blica Mex 1995; 37: 385-393.
5. Calder贸n JE, Conde-Gonz谩lez C. Enfermedades de transmisi贸n sexual En: Arredondo GJ. Calder贸n JE, ed. Conceptos cl铆nicos de infectolog铆a M茅xico, D.F.: M茅ndez Editores, 1993: 133-149.
6. Uribe SF, Hern谩ndez AM, Conde-Glez C, Ju谩rez L, Allen B. Anaya R et al. Low prevalences of HIV infection female commercial sex workers in Mexico City. Am J Public Health 1997; 87: 1012-1015.
7. Ju谩rez FL, Uribe SF, Conde-Glez C, Hern谩ndez AM, Olamendi PM, Uribe ZP et al. Low prevalence of hepatitis B markers among Mexican females sex workers. Sex Transm Dis 1998; 74: 448-450.
8. 1998 Guidelines for Treatment of Sexually Transmitted Diseases. MMWR Morb Mortal Wkly Rep 1988; 47(RR-I).
9. Hern谩ndez GC, Uribe SF, Conde G-C, Cruz VA, Ju谩rez FL, Uribe ZP et al. Seroprevalencias a diversos virus y caracter铆sticas sociodemogr谩ficas en mujeres que buscan detectarse VIH. Rev Invest Clin 1997; 49: 5-13.
10. Casanova RG, Ortiz IF, Arredondo GJ. Las enfermedades de transmisi贸n sexual: causa de complicaciones perinatales. Enferm Infec Microbiol 1994; 14: 25-28.
11. Lawn SD, Butera St, Folks TM. Contribution of immune activation to pathogenesis and transmission of human immunodeficiency virus type 1 infection. Clin Microbiol Rev 2001; 14: 753-77.
12. Sepkowitz KA. AIDS- The first 20 years. N Engl J Med 2001; 344: 1764-72.
13. Steinbrook R, Drazen JM. AIDS. Will the next 20 years be different? N Engl J Med 2001; 344: 1781-2.
14. Gotlieb MS. AIDS. Post and future. N Engl J Med 2001; 344: 1788-1791.
15. Levy JA. HIV and the pathogenesis of AIDS. Washington, DC, ASM Press 1994.
16. Levy JA. HIV pathogenesis and long-term survival. AIDS 1993; 7: 1401-10.
17. Buchbinder SP. Long-term HIV-1 infection without immunologic progression. AIDS 1994; 8: 1123-8.
18. Ada G. Vaccines and vaccinations. N Engl J Med 2001; 345: 1042-53.
19. Behets FM, Brathwaite AR, Hylton-Kong T, Chen CY, Hoffman I, Weiss JP et al. Genital ulcers. Etiology. clinical diagnosis and associated human immunodeficiency virus infection in Kingston, Jamaica. Clin Infect Dis 1999; 28: 1086-1090.
20. Trees DL, Mors SA. Chancroid and Haemophilus ducreyi. An update. Clin Microbiol Rev 1995; 8: 357-375.
21. Schmid GP. Treatment of chancroid. Clin Infect Dis 1999; 28 suppl 1: 14-20
22. Corey L. Genital herpes. En: Holmes KK, Mardh PA, Sparling PF, Wierner PJ, Cates Jr W, Lemon SM, ed. Sexually transmitted diseases. 2a. edici贸n. Nueva York: McGraw-Hill, 1990: 391-413.
23. Conde-Glez CJ, Ju谩rez FL, Uribe SF, Hern谩ndez NP, Schmid DS, Calder贸n E et al. Analysis of herpes simplex virus 1 and 2 infection in women with a high-risk sexual behaviour in Mexico. Int J Epidemiol 1999; 28: En prensa.
24. Castelazo ME, Calder贸n JE, Nasrallah RE. Espectro cl铆nico de los herpetovirus durante la etapa perinatal. En: Calder贸n JE, Arredondo GJ, Karchmer KS, Nasrallah RE, ed. Infectolog铆a perinatal. M茅xico, D.F.: Trillas, 1991: 103-118.
25. Wald A. New therapies and prevention strategies for genital herpes. Clin Infect Dis 1999; 28 suppl I: 4-13.
26. Sparling PF. Natural history of syphilis. En: Holmes KK, Mardh PA, Sparling PF, Wiesner PJ, Cates JrW, Lemon SM. ed. Sexually transmitted diseases. 2a. edici贸n. Nueva York. McGraw-Hill, 1990: 213-219.
27. Calder贸n JE, Sol贸rzano SF, Nasrallah RE. S铆filis prenatal y postnatal reciente sintom谩tica. En: Calder贸n JE, Arredondo GJ, Karchmer KS, Nasrallah RE. ed. Infectolog铆a perinatal. M茅xico. D.F.: Trillas. 1991: 64-75.
28. Uribe SF, Del R铆o CC. Conde-Glez C, Ju谩rez FC, Uribe ZP, Calder贸n JE et al. Prevalence. Incidence and determinants of syphilis in female commercial sex workers in Mexico City. Sex Transm Dis 1996; 23: 120-126.
29. Calder贸n JE, Conde GC, Ju谩rez FL, Uribe ZP, Uribe SF, Olamendi PM et al. Prevalencia de anticuerpos antitrepon茅micos en 3,098 mujeres dedicadas a la prostituci贸n en la Ciudad de M茅xico. Rev Invest Clin 1994; 46: 431-436.
30. Augenbraun MH, Rolfs R. Treatment of syphilis, 1998: Nonpregnant adults. Clin Infect Dis 1999; 28 suDDI I: 21-28.
31. Conde-Gonz谩lez C, Uribe SF. Gonorrea: la perspectiva cl谩sica y la actual. Salud P煤blica Mex 1997; 39: 573-579.
32. De la Cruz GR, Conde-Gonz谩lez CJ, Calder贸n JE, Hirata VC, Nardo
RL, S谩nchez MR. Utilidad del examen microsc贸pico para el diagn贸stico de gonorrea. Salud P煤blica Mex 1987; 29: 190-194.
33. Calder贸n JE, Conde-Glez CJ, De la Cruz GR, Nardo RL, Hirata VC.
Treatment of ordinary and penicillinase producing strains of Neisseria gonorrhoeae in Mexico City. Diagn Microbiol lnfect Dis 1987;
8: 13-18.
34. Calder贸n JE, Conde-Glez CJ, Ech谩niz AG, Arredondo JL, Olvera J,
Hirata C et al. Results of treatment of uncomplicated urogenital gonorrhoeae with enoxacin compared with ceftriaxone. J Clin Pharm
Res 1988; 8: 247-251.
35. Burstein GR, Zerulman JM. Nongonococcal urethritis. A new paradigm. Clin Infect Dis 1999; 28 suppl 1: 66-73.
36. Y谩帽ez VL, Gatica MR, Salinas VL, Figueroa AP, Calder贸n JE. Infecci贸n durante el embarazo como factor causal de ruptura prematura de membranas y de parto pret茅rmino. Salud P煤blica Mex 1990; 32: 288-297.
37. Tamayo E, Ech谩niz AG, Cruz A, Camacho AG, Calder贸n JE. Infecci贸n por el virus del papiloma humano en mujeres con y sin citolog铆a cervical anormal. Ginecol Obstet Mex 1993; 61: 27-34.
38. Beutner KR, Wiley DJ, Douglas JM, Tyring SK, Fife K, Trofatter K et al. Genital warts and their treatment. Clin Infect Dis 1999; 28 suppl I: 37-48. 31.